BARCELONA





Dirección: Paseo Valle de Hebrón, 256 (Detrás del Colegio de San Juan Bosco. Con entrada también por Av. Can Marcet, 11) 08035                                                      
 Tel. 93 428 16 20; 
 e-mail: visitacionbarcelona@gmail.com  

Desde 1874 las visitandinas estamos en la ciudad de Barcelona y compartimos los gozos, sufrimientos y esperanzas de nuestros hermanos. Son muchas las Hermanas que se han santificado en los claustros del monasterio, primero en el Paseo de San Juan -en lo que hoy es colegio de los Maristas y parroquia de San Francisco de Sales- y después en el Paseo del Valle de Hebrón, un nombre que recuerda el lugar donde una tradición coloca la visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Como si la Providencia misma hubiera nos hubiera buscado el lugar...

Estamos en un lugar tranquilo y escondido, detrás del gran colegio de San Juan Bosco y junto al geriátrico Amma Horta y un nuevo y bonito parque. Cerca del Hotel Alimara, de la Escuela de Hostelería CETT UB, del Campus Universitario de Mundet y del Hospital Valle de Hebrón... Todo un mundo de jóvenes que inician la vida, que se abren al futuro, de ancianos que legan su experiencia a las nuevas generaciones, de personas de toda edad que atraviesan por la prueba del dolor... Y en medio, nosotras, un grupito de mujeres ¡ENAMORADAS DE CRISTO! que a todos llevamos en nuestro corazón y en nuestras oraciones y los presentamos ante el Corazón de Jesús seguras de que su Divina Misericordia se derramará sobre estos hermanos nuestros.

Nuestra iglesia, dedicada al Corazón de Jesús, es un lugar tranquilo donde quien lo desee puede encontrarse a solas con Dios, Amor Infinito que nos ama y nos espera, o compartir con nosotras la Eucaristía y la Liturgia de las Horas. Aquí podéis ver el horario de culto.

También es oración ofrecida nuestro trabajo de repostería, nuestro medio de vida. En la portería se pueden adquirir nuestros productos, elaborados artesanalmente y con un ingrediente muy especial: ¡el AMOR! Cada galleta está hecha pensando y orando por quien la degustará, con el deseo de que al saborearla, pueda llegar a gustar también lo BUENO Y MISERICORDIOSO QUE ES EL SEÑOR.